Regreso para contaros, aunque muchos de vosotros ya lo sabéis, que el asunto de Pepi ha concluido de manera bastante positiva. El lunes de la semana pasada estuve poniendo más carteles por Alcoy. Al día siguiente, ya estaba pensando en dejarla en una protectora, pero entonces salió un dueño, así que Pepi ya tiene casa. Una casa que, además, me pilla muy cerca por si alguna vez la quiero visitar.
Por mi parte, la echo un poco de menos cuando me levanto y no está, o nadie me saluda al entrar a casa. Su rincón esá muy vació, y lo noto bastante. Sin embargo, esa sensación de alegría que sentía siempre estaba teñida con un poco de tristeza y sentimiento de culpabilidad por tenerla retenida en casa tanto tiempo, sola.
Así que le puede el alivio a la tristeza, aunque me preocupa todavía cómo pueda estar. Voy a ser incapaz de olvidarme de ella, y tampoco quiero.
En fin, pues asunto zanjado, como digo.
Y quizás sea momento de zanjar también otros asuntos. Hace tiempo que abrí otro blog diferente a este, pues hace tiempo que el momento de cambiar llegó para mí. Está casi sin tocar, porque no he tenido oportunidad de dedicarle mucho tiempo, y no sé si lo tendré, pero tengo que tirar muchos castillos abajo, castillos mal cimentados desde la base, y aunque no quiero borrar el pasado, sí quiero empezar a construir de cero algo mejor. Os pasaré el enlace cuando lo crea conveniente, aunque podéis verlo en la información del perfil.
Me va a resultar complicado deshacerme de la parafernalia ilusoria de la que me he ido rodeando en mi vida y caminar sobre la verdad descarnada, y muchas veces volveré a levitar un palmo por encima del suelo, pero espero ser capaz de mantenerme sobre firme cada vez más tiempo.
Espero llegar a ser algún día lo que una vez soñé que era.
Sería muy largo ponerme a explicar todo lo que me ha ido sucediendo desde la última vez que publiqué, y de hecho no sabía si volvería a postear aquí, así que haré un paréntesis e iré a lo que más me apremia en este momento.
El pasado miércoles una compañera de trabajo se encontró a esta perrita mezcla de podenco sin collar y sola caminando por la carretera que sube al Santuario de la Font Roja, en Alcoy. No sé si la habrán abandonado, lo que no sería raro dadas las fechas, o si escapó. El caso es que no debe tener más de cuatro o cinco meses. Llamamos a la protectora ese mismo día, pero no nos atendieron, así que me llevé a la perra al veterinario para ver si tenía chip.
Como no lo tenía, me la llevé a casa, pensando en la posibilidad de quedármela, pero es imposible: mi vida es incierta, paso mucho tiempo fuera de casa y mi piso es muy, muy pequeño. Es un perro cazador: necesita espacio abierto, mucho ejercicio y mucha estimulación para convertirse en una perra sana y equilibrada.
Ahora mismo la tengo en casa sola, y eso no es vida, ni para ella ni para ningún perro. Tampoco lo es llevarla a la protectora de aquí, ya que al menos yo la saco alrededor de tres horas diarias a pasear y le intento dar todo el cariño que puedo, lo que allí no tendría. Pero no puedo alargar esta situación, porque tanto ella como yo nos estamos desquiciando. Ella, por no estar en condiciones; yo, por sentirme responsable de tenerla así y ver su frustración.
Por eso, os pido ayuda. Si conocéis a una persona decente que pueda darle mejor vida que yo, que disponga de una casa de campo o del tiempo suficiente para dedicarlo a un perro tan activo como ella, por favor, hacédselo saber. Escribidme un correo a la dirección del blog.
Hay muchas cosas que me hubiese gustado decirte el otro día... Aunque difícilmente habría podido, con la emoción que sentía. Quizás para ti sólo fue una charla más, aunque imagino que no por ello le das menos importancia. Pero entenderás cuánto puede significar para alguien como yo, una pequeña bióloga ecologista recién salida del horno, escuchar de boca de alguien como tú, que tanto has vivido y batallado, que todavía hay esperanza y que la lucha vale la pena.
Quisiera decirte, Jane, que eres sabiduría, eres paz, eres luz. Al oírte hablar, sentí como sí la Madre Tierra hablase a través de tu voz, irradiando calma y comprensión. El otro día fuiste la madre de todos los que estábamos en el auditorio, lo mismo que eres la madre de todos esos pequeños chimpancés huérfanos, de todos los indígenas a los que has ayudado, y de los sueños y esperanzas hechos realidad. Y eso es algo muy, muy grande.
Tienes el gran poder de saber transmitir la sabiduría con ternura. Con el alma tranquila y la mirada amable, desprendes un amor tan grande, tan infinito, que se sublima en algo a lo que no puedo poner nombre. Verte y escucharte me hace pensar en todos esos sabios pueblos indígenas que la cultura occidental ha acallado y de los que tanto tenemos que aprender, o recordar.
Hay una frase del etólogo Konrad Lorenz que dice que el ser humano actual es el eslabón perdido entre el animal y el ser auténticamente humano. Entonces pensé que tú eres un digno ejemplo de ser humano. Y aunque sé que afortunadamente hay muchos más, muchos otros deberían escuchar tus palabras y sentirlas con el corazón para evolucionar. Eso es lo que tú haces, utilizas tu cerebro hablando siempre con el corazón, y eso es precisamente lo que te convierte en mucho más que una científica más.
Te admiro por todo lo que has hecho y sigues haciendo, por seguir luchando, y sólo espero que llegue el día en que pueda compararme contigo y vea que al menos he sido capaz de caminar sobre tus huellas.
Sé que no te rendirás, porque no es tu estilo, pero has de saber que cuando tú ya no estés aquí, todos los hijos que has criado mantendrán vivo tu espíritu y tu legado. Tu fe. Tu amor. Seguiremos luchando por aquello en lo que crees. Por aquello en lo que creemos.
Gracias infinitas, Jane. Gracias.
El lunes pasado estuve en la charla que Jane Goodall dio en Alicante. Nos habló de su vida y de sus estudios sobre los chimpancés. Nos habló de ellos y de los demás animales como seres sensibles y únicos, y de ese otro animal tan familiar para nosotros que tan mal uso hace de su privilegiado cerebro.
Pero sobre todo nos habló de lucha, de esperanza, de cooperación, de respeto. Me encantó verla, ahí de pìe a sus 75 años, todavía luchando por el cambio. Todavía hay mucho por hacer.
Os dejo con algunas fotos de Sara.
Jane, con su inseparable peluche, durante la charla.
Mientras la presentaban y hablaban del Instituto Jane Goodall, Jane estuvo activa casi todo el tiempo.
Lyra, muy puesta en la mímica de los primates, y yo, flipada como de costumbre.
Mi compañero David y yo, esperando para saludar a Jane (a ella también le di un abrazo ^_^).
Si queréis saber un poco más, pasáos por estos enlaces:
Ah, hola Loba. No me había dado cuenta de que estabas ahí.
Pero sabes que estoy aquí. Eres tú quien me ha llamado.
Ya... Bueno... ¿qué tal te encuentras?
Es curioso que me preguntes eso tú a mí. Igual deberías preguntarte a ti misma.
¿Y en el fondo no es lo mismo?
Sí y no, ya lo sabes.
Sí, lo sé. Hoy no estás muy cariñosa...
Hoy no necesitas alguien que te diga lo que te gustaría oír, sino alguien que te muestre la verdad.
¿Y cuál es esa verdad?
Mejor dímelo tú.
Vale, esto es como en “Ilusiones”, ¿no? Y de nuevo yo soy Richard.
Eres la que está aprendiendo.
Ya...
Dime, ¿qué tal te encuentras tú?
Cansada. Sé que no tengo motivo, pero estoy cansada.
Sí hay un motivo, y sabes bien cuál es.
Sí, tienes razón. Hace un par de días que volví de mis vacaciones, de pasar la mayor parte del tiempo en el campo, sin horarios y sin necesidad de luchar por nada. He tenido pequeñas preocupaciones, pero la mayor parte del tiempo la he pasado simplemente disfrutando. Ahora vuelvo aquí, a todo lo que dejé en marcha cuando me fui y que tengo que continuar. Tengo que reemprender la marcha, pero he perdido la inercia. Me cuesta mucho dar el primer paso, así que me evado perdiendo el tiempo en cosas que no me suponen ningún esfuerzo, aunque tampoco me suponen ningún bien. Eso me lleva a un estado de vacío y desidia en el que me cuestiono el sentido de mi existencia. Y entonces me siento sola y desamparada, buscando algo que me llene donde ya sé de antemano que no lo voy a encontrar.
¿Y por qué no haces algo para cambiarlo?
Te he llamado, ¿no?
En eso te doy la razón. Es un buen comienzo para buscar una solución, aunque no la solución en sí misma.
Ya. Sé que si me incorporo en esta silla y me quito la losa del cerebro, conseguiré meter la primera y arrancar, pero es como si me hubiese quedado sin gasolina.
Pero sabes que no es eso. Te queda mucho combustible por quemar. El problema es que no encuentras la llave y no te estás esforzando en buscarla. Y eso añade al vacío y la desidia los sentimientos de inutilidad y culpabilidad, ¿no es cierto?
Sí, pero... ¿y si la llave no está a mi alcance?
Lo está. Aunque creas haberlo olvidado, recuerdas perfectamente dónde la dejaste.
Supongo que sí...
Entonces, ¿por qué no dejas de preguntarme a mí lo que tú misma ya sabes?
Tal vez porque necesito escucharlo, porque no soy lo suficientemente fuerte como para convencerme a mí misma.
No empieces a autocompadecerte.
Perdón.
Ni a disculparte.
...
Ahora, dime, ¿qué es lo que vas a hacer?
No lo sé...
¿Qué harás, Alma?
Pues... voy a levantarme de la silla, a hacerme un café a ver si se me calientan los pies, a ponerme el disco de "Gaia" y a ir terminando las cosas que tengo pendientes, primero las pequeñas y luego las más grandes. Tampoco puedo pasar de primera a quinta, ¿verdad, Loba?
Verdad. ¿Qué tal te encuentras ahora?
Bastante más animada. Gracias por venir.
Nunca me he ido.
Lo sé. Hasta ahora, Loba.
Hasta ahora, Alma.
PD: Sí, hablo sola, pero de veras que me siento mejor XD
PD': Perdonadme el paralelismo con los coches. Es un tema que tengo bastante presente últimamente ^^U
Took a look down a westbound road, right away I made my choice Headed out to my big two-wheeler, I was tired of my own voice Took a bead(*) on the northern plains and just rolled that power on
Twelve hours out of Mackinaw City(**) stopped in a bar to have a brew Met a girl and we had a few drinks and I told her what I'd decided to do She looked out the window a long long moment then she looked into my eyes She didn't have to say a thing, I knew what she was thinkin'
Roll, roll me away, won't you roll me away tonight I too am lost, I feel double-crossed and I'm sick of what's wrong and what's right We never even said a word, we just walked out and got on that bike And we rolled And we rolled clean out of sight
We rolled across the high plains Deep into the mountains Felt so good to me Finally feelin' free
Somewhere along a high road The air began to turn cold She said she missed her home I headed on alone
Stood alone on a mountain top, starin' out at the Great Divide(***) I could go east, I could go west, it was all up to me to decide Just then I saw a young hawk flyin' and my soul began to rise And pretty soon My heart was singin'
Roll, roll me away, I'm gonna roll me away tonight Gotta keep rollin, gotta keep ridin' keep searchin' till I find what's right And as the sunset faded I spoke to the faintest first starlight And I said next time Next time We'll get it right
Bob Seger & The Silver Bullet Band, en The Distance
- Traducción -
Eché una mirada a una carretera con rumbo al este En ese momento hice mi elección Salí a por mi gran motocicleta, Estaba cansado de mi propia voz Tomé una junta para la llanta(*) en las llanuras del norte y simplemente hice rodar adelante ese poder.
Doce horas fuera de Mackinaw City(**) me detuve en un bar para tomar una birra Conocí una chica y tomamos algunas copas y le conté lo que había decidido hacer Ella miró por la ventana largo largo rato entonces me miró a los ojos No tuvo que decir nada, yo sabía lo que estaba pensando
Llévame, llévame lejos, ¿No me llevarás lejos esta noche? Yo también estoy perdida, me siento traicionada y estoy harta de lo que está bien y lo que está mal Ni siquiera dijimos una palabra, sólo salimos y nos subimos en esa moto y rodamos y rodamos fuera de la vista
Rodamos a través de las llanuras altas En lo profundo de las montañas Me hizo sentir tan bien Finalmente sintiéndome libre
En algún lugar de la carretera El aire comenzó a volverse frío Ella dijo que echaba de menos su hogar Yo continué solo
Solo de pie en lo alto de una montaña, admirando la Gran Divisoria(***) podía ir al este, podía ir al oeste, decidir era cosa mía Justo entonces vi un joven halcón volando y mi alma comenzó a elevarse Y muy pronto Mi corazón estaba cantando
Llévame, llévame lejos, Me voy a llevar lejos esta noche Tengo que seguir rodando, tengo que seguir conduciendo, seguir buscando hasta que encuentre lo que está bien Y mientras el sol poniente se desvanecía le hablé a la primera débil luz de las estrellas Y dije, la próxima vez la próxima vez lo haremos bien
Ésta es una de esas "canciones de viaje" que tanto me gustan, porque son dinámicas y progresivas. Fluyen.Ya la adoraba sin saber del todo lo que significaba la letra. El otro día le puse un poco más de atención y escuché la estrofa en la que habla del halcón, y sentí la necesidad de saber qué más decía.
Ahora me gusta aún más, sobre todo las estrofas en negrita.
Hay tantas letras de canciones que merece la pena leer con calma...
Espero que todo os vaya bien y que vuestro corazón cante alto.
¡Un abrazo a todos!
PD: Hubiese querido poneros el vídeo, y no el enlace, pero el ordenador me está dando problemas con Youtube y se me cuelga ^^U
PD': Perdonad que escriba tan poco ahora, y sobre todo perdonad que no me pase por vuestros blogs, como siempre.
NOTAS
(*) bead significa aro o cuenta, pero parece refererise a una pieza situada entre la llanta y la rueda de una moto.
(**) Mackinaw City es en realidad una aldea de menos de 900 habitantes situada en el estado de Michigan (EEUU), que por lo visto se llena de turistas en verano.
(***) Great Divide (Gran Divisoria) es la principal cadena montañosa que separa las aguas que se dirigen al Pacífico de las que van al Atlántico en Norteamérica, es decir, las Montañas Rocosas.
Es sábado por la tarde. Acabo de volver del Parque Natural del Montgó, con el alma llena de acantilados, rapaces y matorral. Muy a mi pesar, me dirijo a la parada del autobús para coger el que me llevará a la estación de Alicante, donde subiré a otro para volver a casa. Malditas las ganas que tengo de tanto trasiego. Odio ese autobús.
Ahí viene el 24. No se ha hecho esperar mucho. Suben delante de mí tres o cuatro personas. Todas pasan su bono sobre el lector de tarjetas sin siquiera mirar al conductor. Los contemplo horrorizada mientras saco el bono de la cartera, preguntándome si de verdad se dan cuenta de que al volante va una persona con sentimientos. Antes de pasarlo por el lector, busco al distraído conductor con la mirada. "Buenas tardes", le digo. Me devuelve el saludo. Distingo un matiz de sorpresa en su voz. Creo que no se lo acaba de creer.
El autobús se mueve. Me siento en un rincón con la mochila en el regazo y se me echa todo el cansancio encima. Intento que no se me cierren los ojos, pero es difícil. Todo el rato la misma calle gris. Miro las caras de los pasajeros y son todas también grises. Nadie habla con nadie. Cada uno se retuerce en su propio plano de existencia, ajeno al de los demás. Como un vivo entre fantasmas o un fantasma entre los vivos. Parecen no percatarse de que hay gente a su lado, lo mismo que con el conductor. Es una pena. Quién sabe si alguna de esas personas tiene una historia interesante que contar o una angustia a la que dar suelta. Pero no. Obedeciendo la ley no escrita del silencio entre desconocidos y haciendo caso omiso a la sensación de que en esencia somos todos lo mismo, nadie habla con nadie. Y yo no soy menos.
Levanto la vista al cielo y sigo luchando por no dormirme. Dejamos atrás San Vicente y llegamos a Alicante. Mierda, nunca me acuerdo de la parada en la que me tengo que bajar. Nunca sé si continua ahí el pitote montado con las obras del metro, si el recorrido del bus es diferente...
Ah, ésta es. Al final siempre la reconozco. Me bajo en Maissonave. Voy casi corriendo, porque han pasado más de cuarenta y cinco minutos desde que salimos y se ha hecho tarde. Tampoco es que me importe demasiado, la verdad sea dicha. Iría deprisa de todos modos. No soporto esta calle. Me hace daño. Me hace enfrentarme a mis tinieblas. Siempre está llena de personas que me hacen cuestionarme mi generosidad y mi buena fe. Una embarazada, un discapacitado, un extranjero, un enfermo... Los veo por todas partes, sentados en cualquier rincón, sobre un cacho de cartón o sobre el suelo, pidiendo dinero a todo el que pasa. Un anciano con gorro de marinero pide apoyado en el alféizar de la ventana de un comercio. Un hombre, no mucho más joven pero sí más sano, pasa por su lado. "Ve y pídele a la alcaldesa", le dice sin detenerse.
Yo tampoco le doy nada. Yo tampoco hago nada. Sigo mi camino hasta la estación mientras algo se me rompe por dentro y me atizo una colleja espiritual a mí misma. Siempre que vengo aquí me encuentro en la misma disyuntiva. Resulta aún más chungo todavía cuando llevo una bolsa de la FNAC o de Ateneo, con un libro o algún cómic, aunque hoy no es el caso. "Deberías haberle dado algo. Tú eres afortunada, no te falta nada, y él lo está pasando mal", dice el compasivo ángel. "Pero no sabes por qué está así. Nadie te asegura que no lo merece o simplemente se lo ha buscado", contesta el pragmático demonio. Y mientras ellos discuten, yo salgo corriendo, dejándome por el camino otro poquito de mi humanidad.
La estación de Alicante. La odio más todavía que el autobús y que Maissonave. La ciudad de por sí es sucia y maloliente, pero allí la mugre, la grasa y el humo se concentran. También las personas perdidas y desarraigadas. Saco el billete del autobús mientras le sigo dando vueltas al asunto. La mujer que me atiende tiene la misma cara de apatía que el conductor del autobús, pero al menos a ella sí le hablan, aunque sea a través de su pantalla de metacrilato.
Tengo sed. Caigo en la tentación yanki y saco una cocacola de una máquina expendedora. Hacía un montón de tiempo que no me bebía una... "Más plástico a la basura", pienso, y decido guardar la botella para llenarla con agua y usarla de cantimplora mientras camino hacia el andén. Que, vamos, no sé quién sería el listo que lo diseñó, pero no conozco otra estación de buses peor planeada que ésta.
En el andén, sorteando las manchas de saben los dioses qué, me voy bebiendo la cocacola a sorbos pequeñitos y mis ojos huyen de nuevo al cielo por el espacio que hay entre los tejadillos. Un palomo, pavoneándose, persigue a una hembra por encima de uno de ellos. La misma imagen me haría sonreír en otro momento y en otro lugar, pero no aquí ni ahora. "Pobres pequeños hijos de la naturaleza, mancillados por la porquería humana", es lo único que atino a pensar. Las veo bajar y ponerse a picotear bajo una chorreosa papelera, restregando sus níveas plumas por el suelo hasta que quedan tan grises como la propia ciudad. No entiendo cómo no se ponen enfermas. No entiendo cómo ellas y el resto de animales urbanos pudieron abandonar el medio natural para vivir aquí, alimentándose de basura...
Aunque, ahora que lo pienso... ¿no es lo mismo que hemos hecho nosotros?
Sí, nosotros también dejamos la naturaleza porque es más fácil y cómodo vivir en una ciudad, aunque ello signifique sacrificar un trozo de nuestra integridad, de nuestra alma.
(Actualización: ¡Fotos de Sara! ^^ Son todas geniales, peq, me ha costado decidir las que ponía. Qué pena que no haya ninguna en la que salgan todos...)
... pero aún así se me escaparon las lágrimas cuando tocaron Vientos del Sur y escuché los acordes de Alberto Rionda. Sus letras no tienen precio, pero es que su música, su guitarra... Tiene un toque personal inconfundible, y compone y toca con tanto sentimiento que me estremezco y se me queda muda el alma. Me tenía que esforzar por gritarle e intentar comunicar mi emoción, porque lo que me salía de verdad era llevarme las manos al pecho y dejar que el llanto de su guitarra lo inundase. En ese momento sentí que necesitaba darle un abrazo (los que me conocéis sabéis que esa es la máxima expresión del cariño para mí).
Es lo que yo llamo emoción...
Y lo mejor de todo es que... ¡lo hice! Estaba muy cortada y no sabía qué decirle de tan emocionada que estaba, pero allá fui animada por Keirana y Sara, y estoy muy, muy contenta de haberlo hecho ^__^ Y quiero que conste que ello no tiene nada que ver con el rollito "fangirl". Su música me tocó hondo y la única manera que se me ocurrió de transmitírselo, de ser humano a ser humano, fue así. Parece ser una persona de carácter introvertido y ligeramente misántropo, pero al mismo tiempo desprende dulzura y parece conmoverse con las muestras de cariño de la gente. O al menos eso pensamos las tres, comentándolo más tarde.
"¡Aaaaah! ¡Le he dado un abrazo a Riondaaaa! ¿Qué le digooo? ¡No sé dónde metermeeee!"
Rionda con Sara y Kei, la cual le dijo que se esforzara en sonreír (ole tu desparpajo, peq XD)
Ramón Lage tampoco se quedó corto. Es increíble el vozarrón que tiene ese hombre y, sobre todo, la energía y la fuerza que desprende sobre el escenario. Es genial ^_^ Sé que hay muchos fans de Víctor que no llevan bien el cambio de vocalista, pero a cada uno lo suyo: Lage asumió el reto de cantar, entre otras antiguas, la tan (desesperantemente) demandada canción de Torquemada, y lo hizo con un par de narices y con muy buen resultado. Lo siento, pero no seré yo quien ponga al Avalanch de Víctor por encima del de Lage. El chico lo vale y se hace querer, y si no preguntad a Keirana, a quien ayer le cantó directamente un par de veces y le lanzó una botella de agua ^^
Lo vive al máximo... Me encanta ^^
Lage en su salsa con Dani, también guitarra, concentrado
¡Sí! ¡Lage estaba mirando! Y cómo lo disfrutó Keirana (Sara y yo también, pero ella más XD) ^^
Ojo a Fran, el bajista ^^
El concierto de ayer fue muy especial e importante para mí, ya no sólo por lo magnífico que fue durante las dos horas y media que duró, sino por motivos relacionados con mi nueva situación personal. De algún modo, algo revivió dentro de mí, espoleándome para seguir quitándome telarañas y mirar al mundo con los ojos limpios.
Pasa el tiempo... Mismas personas y misma foto, pero vidas diferentes, yo diría que para mejor ^^
Os dejo con un directo de una de las canciones que más me tocó la fibra. Os aconsejo que os bajéis la canción de su página (el link lo tenéis en la sidebar) para oírla mejor, si es que no la tenéis. ¡Arriba el metal con significado!
No es tiempo de llorar No es lo que quiero ver Es tiempo de luchar Manténte junto a mí
Perdona por seguir Perdona por vivir Perdona por llorar y no hacerlo por ti ni por mí...
Hace tiempo que llevo estos pies de barro Estoy ciego, ciego por mirar al sol y me guía la luz tan solo por su calor...
No entiendo tu dolor La vida es así No existe una razón Si existe no esta aquí
Me muero por seguir Me muero por vivir Me muero por llorar y no hacerlo por ti ni por mí...
Hace tiempo que llevo estos pies de barro Estoy ciego, ciego por mirar al sol y me guía la luz tan solo por su calor...
Si algún día me derrumbo sé que estarás ahí junto a mí, y si me ves sufrir quizás sea por miedo a ser como soy, De su guía elegí y me vi morir ¡Nooo!
Hace tiempo que llevo estos pies de barro Estoy ciego, ciego por mirar al sol y me guía la luz tan solo por su calor...
Hace tiempo que llevo estos pies de barro Estoy ciego, ciego por mirar al sol y me guía la luz tan solo por su calor...